Dificultades a la hora de poner límites

¿Te resulta difícil poner límites?

Cuando antes de ser madre me preguntaban qué clase de madre iba a ser, lo tenía claro: ni permisiva, ni autoritaria, dialogante. 

Ser dialogante en teoría parece fácil pero que es lo que ocurre cuando llega el momento de poner límites, Muchas son las teorías que hemos escuchado sobre lo que hay que hacer, pocos no, explicación acorde a la edad. De acuerdo, yo hago todo eso y ¿por qué a mí no  me funciona?¿por qué me frustro y me enfado?¿por qué mi hijo no me hace caso?

A la hora de poner límites nos encontramos con una serie de dificultades:

La primera y la más importante es: ¿Tienes claro el por qué estás poniendo ese límite? Es decir ¿el límite lo pones por seguridad del niño, por costumbre de la sociedad, porque lo crees necesario o ni te lo has planteado?

Esta es una de las principales razones que has de tener clara para ser consecuente con el límite que vas a establecer porque si ni tú misma lo tienes claro, entonces va a resultar difícil establecer y mantener ese límite. La seguridad en ti misma es clave a la hora de poner límites y mantenerlos.

La segunda razón por la que tenemos dificultades a la hora de poner límites es porque, en muchas ocasiones, desconocemos las razones por las que el niño está demandando hacer o no hacer una determinada cosa. Conocer las necesidades infantiles y las razones que se esconden detrás de determinados comportamientos nos permite ser más o menos flexibles con los límites. Porque en realidad nos encantaría decirles a nuestros hijos, esto no se puede hacer por tal y tal razón y que ellos aceptaran sin rechistar lo que les acabamos de decir, pero dependiendo de la edad de tu hijo, su temperamento y cómo se lo transmitamos nosotras, será más o menos viable que reaccione como esperamos.

La tercera razón es que nuestra propia frustración, en ocasiones, nos entorpece a la hora de poner límites de la manera que nos gustaría. El estrés de la sociedad de hoy, las prisas, las presiones por hacerlo bien, nuestras expectativas, todo ello son factores que nos condicionan mucho a la hora de decidir si es necesario o no un límite. 

Estos y otros factores nos hacen dudar cada vez que tenemos que ser firmes y consecuentes con los límites que les marcamos a nuestros hijos. Permíteme la pregunta ¿cómo va a aceptar tu hijo un límite si tú misma no lo tienes claro?

A la hora de marcar lo que sí se puede hacer y lo que no, primero debemos estar seguras de las razones de por qué ese límite es importante para nosotras y, una vez lo tengamos claro, es más fácil mantener el límite y a la vez, transmitirlo con respeto. 

Por supuesto, hacerlo desde el respeto no significa que ellos lo vayan a asumir de buen grado y a la primera, debemos estar concienciadas que una de nuestras responsabilidades como madres es acompañarles en esa rabieta que se puede desencadenar y en la manifestación que supone aceptar un límite que no les apetece a los niños o no les gusta, pero este ya es otro tema. 

¿Y tú qué dificultades encuentras a la hora de poner límites?

Si quieres aprender más sobre cómo poner límites respetuosos ven al taller que hemos preparado Maca Millán y Gloria Miravalls el próximo 26 de Octubre a las 11:00 h de Madrid. 

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