La bofetada de la maternidad

Hoy quiero compartiros mi experiencia sobre el primer año de mi primer bebé.

Para mí supuso una bofetada de la vida en toda regla para espabilar en todos los sentidos. Mucho difería todo lo que estaba viviendo y sintiendo de lo que yo había imaginado siempre.

Ser madre era un sueño cumplido pero mis expectativas con respecto a la maternidad no eran reales, me habían vendido muy bien la moto en los anuncios, las películas y blogs de maternidad.

Si estás embarazada y eres primeriza igual no te interesa seguir leyendo porque te voy a desmontar varios mitos.

El embarazo fue muy bien, el parto fue otra historia: totalmente medicalizado, sufrí violencia obstétrica y debido a la indefensión aprendida me dejé hacer (primera enseñanza de la maternidad: Empoderarme, hacer caso a mi instinto y luchar por lo que quiero). Resultado: postparto horrible y secuelas psicológicas que solo sanaron tras mi segundo parto.

Mi niño, durante el primer año, mamaba cada dos horas, de día y de noche y yo cabezona de mí y sin una asesora de lactancia que me pudiera aconsejar (no sabía en ese momento ni que existían), daba el pecho a demanda, alguna ayudita, pero para mí, la ayudita del biberón significaba que le estaba fallando a mi hijo.

Empezó durmiendo en la cuna, lejos de mí, de mi pecho, a las dos semanas ya dormía con nosotros en la cama. Empezó el reflujo, así que después de cada toma tenía que descansar un tiempo incorporado, se me juntaba una toma con otra. Cuando leía que había bebés que dormían toda la noche del tirón, no me lo podía creer, eso era una utopía para mí.

Cada día que pasaba estaba más cansada pero yo quería dar lo mejor a mi hijo, ser una buena madre, atender todas sus necesidades y durante el primer año me olvidé de mí, de lo que yo necesitaba. Durante el segundo año, mejoró, empecé a formarme y comencé a escucharme pero era una madre que no terminaba de disfrutar de la maternidad, llevarlo a la guardería o dejarlo con otra persona que no fuera yo, lo consideraba fallarle a mi hijo, él era pequeño, en mi cabeza solo estaba la idea que necesitaba estar conmigo y yo misma me sobreexigía.

Este tema luego lo he hablado con otras madres en situaciones similares a la mía, criar lejos de la familia, siendo mamá sin relevo las 24 horas del día es agotador. La idea de que nuestros niños tienen que estar con nosotras todo el tiempo y ser madres sacrificadas: quema (no quiero que se me malinterprete: mis hijos son lo más grande para mí) pero todas necesitamos nuestro tiempo para recargarnos y ser nuestra mejor versión.

Cuando años después descubrí la disciplina positiva y, entre unos de sus pilares, el autocuidado, se me cayó la venda de los ojos.

Había estado disfrutando de mi hijo, de sus tres primeros años al 100% pero me había olvidado de mí y eso pasa factura.

Tomarte un tiempo para ti, dejar a tu hijo un ratito a cargo de su padre, su abuela o su tía, en alguien de confianza, es lo mejor que puedes hacer para ser una buena madre. Descansar, conectar contigo, leer, hacer algo de ejercicio, bailar, lo que sea que necesites para volver a ser tú como mujer, no solo madre, para dar lo mejor de ti, que tu paciencia aumente porque la vas a necesitar, la crianza es muy satisfactoria, gratificante, saca lo mejor y lo peor de ti.

Si tienes dudas, si necesitas desahogarte, apoyo o guía, aquí estoy para ayudarte. Una comunidad con la que poder compartir tus dudas, miedos, agobios  o lo que necesites es saludable para ti y para tu hijo.

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